jueves, 3 de diciembre de 2009

Dos palos cruzados encima de una pizarra

"Tarde. Siglos después de que todo esto empezara y con la iglesia habiendo afianzado firmemente su hegemonía académica, nos decidimos. Adulterando desde la base las mentes de lxs niñxs, introduciendo a ritmo inusitado prejuicios en los constructos mentales que guían la enseñanza estatista y dotando al propio Estado de un arma, más bien de una anestesia, con la que perpetuar su dominio secular. Eso se puede acabar ahora. A partir de este momento, puede que consigamos cumplir con nuestra parte del trato, ese trato que nos obliga a desear lo mejor para nuestros sucesores. Ahora podemos darles lo mejor. A partir de este momento, los conocimientos entrarán a sus mentes de manera pura, sin filtros ni batidoras que se posicionen parcialmente hacia una concepción subjetiva u otra. Nuestra parte del trato era enseñarles lo que sabemos sin obligarles ni condicionarles a la elección de una opción determinada, por considerarla nosotros correcta. El subjetivismo obetivo estaba de luto. Hasta que llegó el Estado y, en detrimento de la mejor anestesia jamás inyectada, planteó el engaño deliberado mediante el condicionamiento pedagógico. Enseñado a asumir desde el principio, que más allá del estatismo, no hay nada. Ni Educación para la Ciudadanía, ni Religión...

Los niños no pueden ser ni fascistas, ni comunistas, ni anarquistas, los niños deben ser lo que son: NIÑOS".

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