Hola a todxs. Nunca mejor dicho. Empezamos de nuevo. No podemos decir que el proyecto anterior haya fracasado, porque no era malo en sí, los malos éramos nosotros. Y como no se de buen anarquista huir con el rabo entre las piernas, hemos querido reciclarnos antes que dejar de lado de manera cobarde un proyecto en el que la ilusión que le vio nacer se ha ido apagando, según se iba encendiendo nuestra indisponibilidad.
Ahora planteamos un formato más cómodo para nosotros, pero también, para vosotrxs, porque ya se no os hacía mucha gracia llegar al blog y encontrar 150 líneas sobre reflexiones cuasi-bíblicas (por la longitud, dado que biblia en latín quiere decir "libros", así que id olvidando las connotaciones católicas del término).
El objetivo es lo único que no va a cambiar en el proyecto: seguimos queriendo acercaros otra visión del mundo y darle la vuelta a los paradigmas estatistas tradicionales.
Así, empezamos con la reflexión de hoy, que espero que os agrade. Sabéis que tenemos nuestra propia dirección en redes sociales, de modo que os será muy fácil contactar con nosotros, para aportar cualquier sugerencia o comentario. Seguiremos aceptando colaboraciones, ya sean firmes o esporádicas. Pues ya está, como digo siempre, ¡hola a todxs!
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